REFLEXIONES Y MENSAJES

Buscando la felicidad

Eudoro Román Lemos

En esa búsqueda permanente en la que estamos los seres humanos, pretendiendo encontrar la felicidad fuera de nosotros, me encontré con que esta búsqueda es un común denominador y encontré además, que hoy los expertos en la conducta coinciden con los grandes sabios de  la humanidad quienes, desde tiempos inmemorables, afirmaron que la felicidad de los seres humanos es proporcional a su bondad. Buda hace más de 2.500 años lo dijo con claridad al afirmar “si una persona es bondadosa la gente lo querrá más, lucirá un rostro radiante y su mente estará completamente serena”. Desafortunadamente la mayoría de nosotros fuimos formados en la escuela donde nos enseñaron a progresar y a progresar pero se les olvidó darnos la recetica para  vivir-vivir  y en su lugar nos encaminaron a existir. La vida nos ha demostrado que no son los países que tienen el mayor producto interno bruto los más felices, sino aquellos donde se ha podido establecer una nueva medida para establecer el crecimiento de nuestro Producto de Bienestar Personal.

Algo importante está ocurriendo en este nuevo siglo donde hasta países como China, país de grandes transformaciones que lo han llevado a la llamada economía socialista de mercado, con su líder Hu Jintao, están proponiendo crear a largo plazo, una “sociedad armoniosa” como “una tarea estratégica para promover el socialismo, la democracia y el imperio de la ley”, y en el XVII Congreso del partido comunista, celebrado en octubre de 2007, se aprobó que la tarea principal del estado es la “construcción de una sociedad modestamente acomodada en todos los sentidos y abrir un nuevo capitulo en la historia de la felicidad y bienestar del pueblo chino”. Los chinos están entendiendo que entre más solidaridad social eficaz y sostenible muestre una sociedad, mayor nivel de felicidad pueden tener sus ciudadanos.

Que bueno que todos los seres humanos entráramos en esta onda  y entendiéramos que no es el dinero el que produce felicidad, lo que hace que las personas nos sintamos cada día más satisfechas y a gusto con la vida,  es el compromiso efectivo de servir y aportar al bienestar de los demás. Es decir siendo bondadosos. Cultivar la bondad es como una formula mágica para alegrar el espíritu, un principio universal que nos muestra la forma más sencilla de alcanzar la felicidad. Necesitamos cambiar paradigmas y entre ellos, el que nos inculcaron que la vida es ganar y ganar y obtener lo más posible, cambiándolo por el que uno recibe lo que da y allí es donde tenemos toda esa oportunidad de mejoramiento con las generaciones que estamos formando, animándolos a ser personas bondadosas porque así recibirán lo mismo de los demás.

Por esto nuestra principal función en la educación de los seres que estamos formando no es solo prepararlos para que se “ganen la vida”, sino ante todo formarlos para que cosechen en esta vida las cosas que agradan a Dios.