Administrando la loca de la casa

Polinotas — Por el febrero 11, 2019 a las 9:15

No es la loca que ustedes se están imaginando. Me he vuelto un buen administrador de la loca de mi casa. ¿Saben cuál es? Pues les cuento que la loca de mi casa es mi imaginación,  una loca que si todos administramos bien nos lleva a lugares espectaculares, pero si la dejamos suelta nos produce estragos. Imaginación no es otra cosa que poner en acción las imágenes que crea nuestra mente y si partimos de la base que somos lo que pensamos, esa imaginación  juega un papel importantísimo en nuestro éxito o fracaso. “Los pensamientos que elegimos pensar son los instrumentos que empleamos para pintar el lienzo de nuestra vida”. Aquí radica el secreto, en darnos cuenta que tenemos la capacidad para elegir nuestros pensamientos, para echar a volar nuestra imaginación y por esto siempre invito a mi gente a volar con la imaginación pero con un buen tren de aterrizaje, a hacer viajes extraordinarios, conceptualizando, que extraordinario es solamente agregar un poquito extra a lo ordinario.

Necesitamos entender que todo lo que pasa en nuestra vida, desafortunada o feliz, depende única y exclusivamente de nosotros mismos, cuando nuestra imaginación produce los efectos que hacemos o que dejamos que produzca. Muchos de nosotros estamos desaprovechando todo ese potencial para convertirnos en aquello que imaginamos en nuestros momentos más gloriosos y perfectos. Lo primero que sugieren los estudiosos de este tema es desarrollar nuestro máximo potencial, conociendo nuestra propia divinidad. Sin embargo, nuestro condicionamiento nos ha hecho creer que es casi sacrílego que somos divinos. Nos han dicho que la divinidad es solo para Dios y quizás sus santos elegidos, pero no para nosotros, y aquí nos extraviamos pues el miedo a nuestro potencial nos impide conocer a Dios y acceder a las soluciones espirituales.

Me gustaría que estas reflexiones abrieran un espacio para que imaginemos que nuestros pensamientos y sentimientos son energía que fluye y que podemos controlar, porque somos la fuente de ellos. Podemos utilizar esta fuente para conseguir lo que queremos en la vida, pero también lo que no queremos si dejamos suelta la loca de la casa. Todo empieza con un pensamiento asociado con la imaginación. Los pensamientos son invisibles, de modo que el origen de nuestro mundo material se encuentra en el reino invisible de la energía, por esto en la medida que comprendemos que lo que pensamos es lo que se expande, tenemos más cuidado con lo que pensamos que es lo que después decimos. Necesitamos entender que del modo como vemos el mundo y de las imágenes que tenemos en nuestra imaginación, depende lo que vamos a obtener en la vida. Aquí vale la pena compartir un hermoso poema de Jessie B. Rittenhose:

                Regatée un penique a la vida,

                y la vida no me pagó más;

                sin embargo, le pedí por la noche,

                cuando contaba con mi escasa provisión;

pues la vida es un patrón justo.

y te da lo que le pides,  

pero una vez que has señalado el precio

Debes soportar la tarea.

Hice un trabajo de poca categoría,

solo para descubrir consternado

que el precio que había pedido a la vida

la vida de buena gana me lo había pagado.

Me parece valioso compartir este poema, para recordar que recibiremos lo que pidamos, incluso una vida pobre, pero para recibir lo que pedimos, que espero no sea pobre vida, necesitamos trabajar duro e imaginarnos el resto. Pues Dios dijo: pide y se te dará, pero pide con fe, y aquí es donde le pido a Dios que no haga nada por mí, pero sí que me guíe hacia las soluciones que necesito encontrar.

Por último, los invito a soltar amarras y buscar nuevos puertos pues las naves no se hicieron para estar ancladas en los muelles, sino para surcar los mares y esos mares son lo que construimos con nuestra amada loca de la casa.

Eudoro Román Lemos

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