La vida es amable y breve

Polinotas — Por el octubre 16, 2018 a las 9:43

Pasa un año, comienza otro en nuestro calendario, este año por ejemplo, se está acabando, y como dice el poeta Salvatore Cuasimodo: “Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra, / traspasado por un rayo de sol. / y enseguida anochece.” Sí, la vida es breve y no podemos esperar estar frente a la tumba para preguntarnos si verdaderamente vivimos. Vive intensamente no aquel que se mantiene acelerado, sino aquel que degusta el momento presente, que es el único que existe para cualquier ser vivo.

Mis lectores estarán pensando que soy demasiado filosófico, y si filosofía es amor por la sabiduría les diré que sí; me gusta preguntarme permanentemente cómo estoy viviendo la vida y siempre trato de vivirla amablemente y hacerle la vida más amable a quienes me rodean. Me gusta escudriñar la filosofía y también la poesía pues encuentro en ellas fuentes de vida y en ellas siempre encuentro mi refugio, DIOS, pues ambas hablan profundamente del AMOR y DIOS ES AMOR. Me gusta leer los poemas de Jorge Tellier, como aquel que dice: “Toma mi mano. Piensa que estamos entre la multitud aturdida / y satisfecha ante las puertas infernales, / y que ante esas puertas, por un momento, llenos de compasión, / aprisionamos amor entre nuestras manos y tal vez nos será dispensado / conservar el recuerdo de una sola palabra amada y el recuerdo de ese gesto, / lo único nuestro.”

En esta vida solo dejamos nuestros recuerdos y por esto necesitamos siempre, soltar el acelerador, estacionarnos al lado del camino (de la vida), y respondernos sinceramente si estamos preocupándonos por construir recuerdos agradables, pues éstos  serán los que nos harán la vida amena cada vez que tengamos que mirar por nuestro espejo retrovisor y más amable a quienes han caminado con nosotros cuando ya no estemos aquí y ese nosotros son toda la gente linda que nos rodea, llámese familia, amigos, sociedad.

Familia: la primera, mis padres, mis hermanas, que yo no escogí pero que me enseñaron a vivir, inculcándome principios y valores. La segunda, que escogí parcialmente cuando decidí formar un hogar, una mujer y unos hijos que Dios me ha encomendado formar, pues tampoco los escogí pero me considero un bendecido con mis dos hijos, Juliana y Daniel. Mis Amigos: A éstos si he tenido la oportunidad de escogerlos y espero que me duren para toda mi vida, a quienes he tratado de alcanzarles el alma, aunque a veces hayan tratado de desaparecerme por la manera dura como los he tratado. De ellos depende si aceptan mi manera ruda de quererlos o si prefieren encontrar el adulador entre gente gelatina.

Sociedad: A ésta sí que le debemos tratar de dejar recuerdos que perduren, recuerdos que inviten a las generaciones por venir a seguir construyendo un mundo donde quepamos todos y que algún día entendamos QUE TODO ES VANIDAD, solo el AMOR PERDURA. Un mundo donde volvamos a la filosofía y a la poesía, claro está, sin olvidar los números que hacen parte de nuestro equilibrio y que son los que ahora nos tienen desequilibrados, pues nos hemos concentrado en TENER (Números en todo) y nos hemos olvidado del SER (aquel que necesita de los números pero que también tiene sentimientos y emociones para vivir.)

Necesitamos repensar nuestros modelos mentales para rediseñar nuestras empresas, (léase: Yo Mismo S.A., Familia, Empresa, Estado etc.),   donde entendamos de una vez por todas, que las personas somos pasajeras y las empresas, construidas con aciertos y desaciertos, quedan, si las construimos perdurables y con un desarrollo sostenible, pero esto solo lo hacemos posible los seres humanos, no la tecnología, que solo es un agregado en la cadena.

Por todo lo anterior los invito para que pensemos, cómo queremos caminar por el camino de la vida, dejando huella que nos permita decir como los Scout “Siempre Listo” y al final de la jornada sentirnos satisfechos con el deber cumplido, o que por lo menos podamos decir que lo intentamos.

Eudoro Román Lemos

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